Bowie Bonds como instrumento financiero
Los Bowie Bonds (o Bonos Bowie) consistieron en un tipo de bono que se caracterizó por la inclusión del flujo de caja generado por regalías futuras como activo subyacente que respaldaba a sus inversores.
Un bono es un instrumento financiero donde una entidad o persona física emite deuda que pagará en un plazo, con su respectivo tipo de interés incluido.
Es algo así como un «préstamo» que el emisor del bono debe devolver con intereses (aunque técnicamente no es lo mismo que un préstamo/loan).
La emisión se estructuró a través de un vehículo financiero basado en los ingresos del catálogo de Bowie, vehículo que debía pagar a los inversores el dinero que habían invertido y sus rendimientos.
Esto lo hizo con el flujo de caja de los royalties derivados de sus masters anteriores a 1990.
Fueron los primeros en su tipo, conocidos como Pullman Bonds, dado que fueron diseñados por David Pullman.
Los Bowie Bonds ya fueron tratados en nuestro artículo sobre leyes extranjeras en contratos.
Imagen destacada: David Bowie (1987), Elmar J. Lordemann (de:User:Jo Atmon), CC BY-SA 2.0.
TL;DR – Resumen Starman
Los Bowie Bonds fueron una forma de valores respaldados por activos (ABS):
- Bowie recibió liquidez inmediata al recaudar 55 millones de dólares
- Los inversores compraron bonos respaldados por ingresos futuros de regalías
- Las regalías provenían del catálogo de Bowie (1969–1990)
- Los inversores eran pagados con esos flujos de caja futuros + intereses
En resumen, en lugar de esperar años para cobrar sus regalías, Bowie las monetizó de inmediato.
Bowie Bonds: En cámara lenta

Hay varios ángulos desde los que se pueden estudiar estos bonos, dada la particularidad de su tipo.
Entre ellos: la propiedad intelectual, la securitización, la preferencia temporal, el contexto histórico y sus resultados.
¿Cómo se manejó la propiedad intelectual del catálogo de Bowie?
Aquí hay dos aspectos cruciales.
El primero es que Bowie licenció su catálogo a EMI para distribuir su catálogo comprendido por los álbumes publicados desde 1969 al año 1990.
Al hacer esto, mantuvo la propiedad intelectual sobre los masters ya que se trata de una licencia y no de una cesión.
Lo que EMI adquirió fue un permiso contractual para distribuir y vender los masters, pero no pasó a ser el titular de los derechos sobre ellos, que seguía siendo Bowie.
El segundo aspecto es que Bowie, al emitir bonos, no cedió ni licenció ningún derecho de propiedad intelectual a los inversores.
Tampoco es que puso los derechos en sí mismos como garantía.
Puso los flujos de caja futuros generados por los royalties derivados de estos derechos, cosa que es bastante distinta.
Al hacer esto, Bowie conservaba la titularidad sobre su catálogo en todo momento.
La securitización: cómo Bowie transformó flujos de caja en bonos
Este término se utiliza en finanzas para describir precisamente eso.
Seleccionar un activo que genera flujos de efectivo constantes y utilizarlo para pagar deuda.
Como la que se emite con bonos.
Eso es exactamente lo que Bowie hizo.
Pero la innovación es que lo hizo con regalías que vienen de derechos de propiedad intelectual.
Este tipo de movimientos se utilizan sobre negocios más convencionales, como hipotecas, préstamos comunes, leasings o ventas financiadas a crédito.
Es por eso que los Bowie Bonds fueron innovadores.
Cómo los bonos son una forma de coordinar la preferencia temporal
Este es un concepto central en economía y finanzas.
La preferencia temporal es la valoración que alguien hace sobre el consumo o la recepción de un bien a través del tiempo.
La razón por la que el ser humano prefiere las mismas cosas ahora que después.
Y para que prefiera las cosas después, debe ser por algo de mayor valor para que valga la pena.
Es por eso que 100 euros valen más hoy que dentro de un año.
Y para que alguien prefiera recibirlos en el futuro, debe recibir 110.
Por eso existe el tipo de interés.
Nota del autor: Sin ánimo de complicar innecesariamente, pero esto no debe confundirse con la inflación, que es un fenómeno de distinta naturaleza.
Alta preferencia temporal vs baja preferencia temporal
Los bonos son una forma de coordinar la preferencia temporal de varios actores económicos.
La preferencia temporal puede ser alta o baja.
En economía, una alta preferencia temporal indica que el actor económico tiende a preferir el consumo inmediato por sobre el consumo futuro para satisfacer fines inmediatos.
En cambio, una baja preferencia temporal indica que el actor económico tiende a postergar el consumo futuro por encima del consumo inmediato para obtener un fin de mayor valor.
Hay que partir de una realidad.
No todos tenemos la misma preferencia temporal en todo momento.
Eso es prácticamente imposible.
Es por esto que asignamos distintas preferencias temporales a distintos bienes en distintos contextos.
En primer lugar, porque no todo es conseguible de forma inmediata, como querría una alta preferencia temporal al máximo.
Y al mismo tiempo, por nuestra finitud no podemos esperar para siempre en una baja preferencia temporal llevada al extremo.
Como las valoraciones son subjetivas, puede ser que un mismo bien sea valorado de distintas formas por los agentes en relación al tiempo que hay que esperar para tenerlo o consumirlo.
Cómo los Bowie Bonds reflejan la preferencia temporal
En este caso, David Bowie sería quien tiene una alta preferencia temporal ya que prefirió recibir el dinero de los inversores antes que esperar a que las regalías futuras se generen.
Por otra parte, los inversores son quienes tienen una baja preferencia temporal ya que prefirieron postergar usos alternativos al dinero que invirtieron con la finalidad de recibir una ganancia en el futuro, que estiman de mayor valor que cualquier uso presente.
El contexto histórico: 1997 como año bisagra en la industria musical
Esta época de fines de los 90 se vio marcada por la llegada de Internet y se anticipaba el auge de los sistemas de transmisión de archivos peer-to-peer.
Dichos avances tecnológicos impulsaron un cambio sin precedentes en la industria, que más adelante hicieron que las ventas físicas, el corazón de la industria, bajaran considerablemente.
Muchos actores del medio lo anticipaban, entre ellos Bowie.
En sus propias palabras (cita traducida):
La absoluta transformación de todo lo que alguna vez pensamos sobre la música tomará lugar dentro de diez años, y nada podrá detenerlo. No veo ningún sentido en fingir que no va a pasar. Estoy completamente seguro de que los derechos de autor, por ejemplo, no existirán en diez años, y la autoría y la propiedad intelectual recibirán un durísimo golpe.
Además, también comentó que la música sería como el agua o la electricidad y que por tanto, buscaba tomar ventaja de los últimos años de la copia física antes de que cambiara para siempre.
En esos años, la forma convencional de obtener financiación para los artistas era consiguiendo un contrato discográfico.
Los Bowie Bonds fueron una forma de encontrar nuevas maneras de financiación.
El contexto subjetivo de Bowie
Esto tiene una importancia capital.
A pesar de que Bowie era uno de los artistas más ricos del mundo en ese momento tenía problemas de liquidez.
Si Bowie quería financiar una producción, tenía que vender activos o bien participar en un contrato discográfico y posiblemente ceder publishing o masters, recuperar adelantos, entre otras cosas.
Es por esto que quería vender sus masters.
No obstante, para no hacer nada de esto, Pullman le sugirió la idea que más adelante evolucionaría hacia los Bowie Bonds.
Los resultados de los Bowie Bonds
Con el contexto histórico estudiado, podemos ver que esto es un ejemplo de previsión empresarial de parte de Bowie.
Esta previsión futura puede ser acertada o no, dada la incertidumbre radical de la vida.
Pero en el caso de David Bowie todo parece indicar a que fue correcta en esencia.
Los Bowie Bonds recaudaron alrededor de 55 millones de dólares.
Recibieron el rating AAA, el más alto en la calificadora de bonos Moody’s que evalúa el riesgo y la calidad de los bonos, un rating triple A indica un bono de la mejor calidad.
No obstante, el mercado de ventas físicas sufrió 7 años después por razones de piratería en Internet y el formato iTunes, por lo que el rating pasó a ser BAA3, que es muy inferior a AAA.
Aún así, en el año 2007, cuando los bonos maduraron, Bowie logró pagarlos exitosamente.







