¿Por qué Every Breath You Take es tan controversial en términos de derechos de autor?
¿Por qué están discutiendo los miembros de The Police?
Respuesta corta y llana: Por plata.
Respuesta un poco más elaborada:
Estas canciones, como Every Breath You Take, al ser prácticamente inmortales y famosas a nivel mundial, generan muchísimo dinero tanto por los derechos de autor de la grabación como por los derechos de la composición.
La discografía de un grupo como The Police, especialmente por esta canción, genera muchos millones de dólares anuales.
Esto en concepto de royalties, licencias de todo tipo y derechos patrimoniales de autor.
Entonces, quien tenga los derechos de composición (es decir, el publishing) de una canción así recibe sumas muy cuantiosas de dinero.
De estos hechos surge un conflicto clásico.
¿Quién tiene los derechos?
En el sistema anglosajón (EEUU, UK) la controversia recae sobre el copyright de la composición.
En el sistema continental (LATAM, EUR) la controversia recae sobre los derechos patrimoniales de autor de la obra.
Por ser este caso del mundo anglosajón, lo trataremos como copyright.
La génesis del conflicto: los derechos de la composición y el publishing de The Police

Every Breath You Take tiene muchas cosas que la hacen ser la canción que es.
En términos de producción musical, hay muchos aspectos que son relevantes.
Por ejemplo los instrumentos utilizados, los efectos de la guitarra o los volúmenes (dB) en la mezcla.
Pero todos esos son aspectos que conciernen a los derechos del master.
Aquí estamos hablando de los derechos de composición.
Estos derechos son aquellos que nacen desde que se fija por primera vez en un soporte tangible, por ejemplo, una partitura, una hoja o una grabación casera.
Estos derechos de la composición son los que tienen que ver con la obra subyacente.
La que se reproduce en el master track que todos conocemos.
A la actividad de explotar estos derechos se le dice publishing dentro del negocio musical.
Esta bifurcación entre derechos de composición y derechos de master lleva consigo dos de los más importantes consejos de la historia del negocio musical.
Own Your Masters vs Keep Your Publishing
Guía práctica en inglés que realiza un análisis comparado entre los dos mayores consejos de la historia del negocio de la música.
Leer artículo completo →Para el caso de The Police, nos vamos a enfocar en los derechos sobre la composición, es decir, el publishing.
¿Por qué el publishing es tan deseado?
De este tipo de cuestiones hemos hablado in extenso en varios posts de la página, como el de Steve Vai siendo aconsejado por Frank Zappa.
Pero lo primordial es entender que el publishing es deseado porque permite a su titular tener un control total sobre la explotación económica de la obra.
Ser titular del master es una cosa, pero sólo se es titular sobre ese master.
En cambio, ser titular de la obra es llegar primero: puede cobrar por autorizar todos los masters que se hagan sobre ella.
Y no sólo eso, el titular del publishing accede íntegramente a lo que se conoce como el bundle of rights, es decir, los derechos que nacen de ese copyright.
Estos derechos pueden involucrar comunicación pública (conciertos, radio y redes sociales), reproducción y distribución (plataformas digitales y ventas), traducción, sincronización (televisión y cine) y varios otros.
También, esta persona se legitima para recibir royalties distribuidos por entidades de gestión colectiva.
Tales como ASCAP, BMI (en Estados Unidos) o ACAM (en Costa Rica).
Los contratos de licenciamiento de The Police sobre Every Breath You Take
La persona que es titular del publishing puede cobrar por autorizar a terceros por cada una de estas actividades a través de licencias.
Estas licencias son contratos que dan permiso para ejercer un derecho derivado del copyright musical.
A menudo, se cobra una suma importante por ello.
Es por esto que cuando estamos frente a una canción como Every Breath You Take, todo lo mencionado se a una escala MASIVA.
Es de pensar, por ejemplo, en la vez que esta canción apareció en series como Stranger Things.
Las veces que ha sido sampleada por otros artistas, las veces que ha sido covereada formalmente en álbumes y sencillos de otros artistas, si se ha incluido en anuncios televisivos.
TODO eso es dinero generado por la composición que va directo al titular de los derechos sobre la misma.
Es decir, Sting.
La co-autoría en las canciones bandas como The Police: La versión de Summers y Copeland
Resulta que, una composición como esta no necesariamente debe siempre pertenecerle a un sólo autor.
Existe la figura de la co-autoría dentro del copyright.
Por esto, muchos de los conflictos relacionados con estos derechos de composición recaen en tratar de obtener un reconocimiento de co-autoría.
Es decir, que tanto a Andy Summers como a Stewart Copeland se les reconozca como co-autores de Every Breath You Take y por tanto, se les compense económicamente la suma que les correspondería por todo el dinero generado por la canción, en tiempo pasado, presente y futuro.
La justificación de este reclamo es que tanto Summers como Copeland contribuyeron a la composición de la canción con aportes únicos que la vuelven inseparable del aporte de Sting y que por tanto merecen compensación.
El criterio tradicional: letra y melodía principal
Este tipo de reclamos abre un debate sobre la forma de interpretación para entender estos casos de copyright musical y publishing.
La postura tradicional indica que el copyright pertenece al autor que haya compuesto la letra y la melodía principal de la composición. Todo lo demás, no configura copyright.
La postura que defenderían Summers y Copeland es la de que la composición es más que sólo la letra y la melodía, que ellos han contribuido con su creatividad en riffs y ritmos originales y únicos, que dan distintividad a la canción y que por tanto, merecen derechos de composción también.
Nosotros nos adherimos a una de estas dos posturas, que serán indicadas al final como notas del autor.
El acuerdo contractual de Sting sobre los derechos de Every Breath You Take
Sting sostiene una tesis clara: Tenían un acuerdo desde el principio de la banda.
Resulta que los miembros de The Police habían celebrado un pacto contractual, primero de palabra y años adelante por escrito.
Este tipo de acuerdos son comunes en las bandas, precisamente para gestionar los derechos de autor de forma autónoma.
Este pacto indicaba que cada miembro compartiría el 15% de los royalties con los otros dos con respecto a las canciones que escribieran para The Police.
Por ejemplo, si Sting componía una canción, compartía el 15% de los royalties con Summers y Copeland.
Por otra parte, si Summers componía entonces compartía ese 15% con Sting y Copeland.
Entonces, al ser Sting el compositor principal de The Police entonces se dejaba el 75% de los royalties de la mayoría de las canciones.
Este arreglo fue posteriormente reanudado en el 2016 por disputas de sync-licensing a lo que Sting se mantuvo firme diciendo que ese 15% (llamado arranger fees) sólo aplicaba para regalías provenientes de licencias mecánicas derivadas de derechos de reproducción.
Esto es totalmente válido jurídicamente.
No obstante, si la tesis de Copeland y Summers es cierta, entonces este arreglo cambia radicalmente.
Esto ya que si hay co-autoría de los tres ¿cómo funciona la regla del 15% con los demás? Ya deja de tener sentido lógico.
Complicaciones adicionales para el caso: Sting cedió los derechos de The Police a Universal
Así es.
Como esta novela no se podía poner más enrevesada, aparece esto: Sting había cedido los derechos de composición a UMG (Universal Music Group).
Esto fue anunciado por la propia compañía el 10 de Febrero del 2022.
¿Qué implicaciones tiene esto? Son bastantes.
Primero que nada que Copeland y Summers, de ser co-autores, no habrían recibido compensación económica por esta cesión.
Por tanto, podrían intentar reclamar una.
En segundo lugar, que Sting en realidad ya no controla el publishing de sus obras.
Esto podría complicar la legitimación pasiva, es decir, para ser demandado.
Esto especialmente en cuanto a las pretensiones de ser reconocidos como coautores y obtener un copyright por ello.
Esto ya que ahora los administradores son UMG.
O sea: aunque Summers y Copeland tuvieran razón por el fondo, la persona a la que tendrían que reclamar ya no es Sting, sino UMG.
Pero esto no es tanto así para el reclamo de las regalías anteriores a la cesión, en donde todavía podrían reclamarle a Sting.
Todo esto ¿por una canción de The Police? ¿Qué importancia tiene este fallo para las leyes de copyright?
Así es.
Así de tanto se pueden complicar esta clase de conflictos. Y no es una tontería, estamos hablando de patrimonios reales.
Como decía un profesor de mi carrera: vidas y haciendas.
Esto no es un juego.
Este caso tiene una importancia capital tomando en cuenta dos cosas.
- Que en sistema de common-law anglosajón, los precedentes judiciales tienen un peso muy grande, especialmente los disidentes de un criterio tradicional.
- Que en el caso, se discute un criterio tradicional (letra+melodía) contrapuesto con un criterio heterodoxo (el de Summers y Copeland).
Esta ruptura de criterio es crucial.
Si Summers y Copeland ganan este caso, sentarán un precedente crucial que abrirá la puerta a más casos donde se reclamen coautorías por composición de elementos externos a la melodía principal y la letra.
Esto puede abrir miles de casos de potenciales coautores reclamando los mismos derechos que Summers y Copeland alrededor del mundo.
No sabemos cómo se resolverá este caso todavía, pero estamos muy cerca de conocer su desenlace para The Police y su discografía.
Nota del autor: el copyright musical y la coautoría en Every Breath You Take
Como músico y abogado en formación, tengo dos criterios al respecto.
La originalidad como requisito esencial para el copyright
El primero es un razonamiento deductivo.
El copyright, para configurarse depende de que la obra sea original.
No se puede poner copyright de composición a escalas, acordes, melodías de uso común o ritmos.
Entonces, cualquier contribución que aporte a la originalidad de la composición debe de generar un copyright para quien la ha aportado.
Entonces, los riffs de Andy Summers, en tanto contribuyan a la originalidad de la canción, deben generar copyright para él y lo mismo para Stewart Copeland.
Siempre que sus contribuciones sean originales también y no riffs de uso común o genéricos.
Para riffs genéricos piensen en The Lick por ejemplo.
Eso no es el caso para esta canción, cuyos riffs son bastante originales y distintivos.
El sonido de The Police es el que es, también gracias a Andy Summers y a Stewart Copeland.
El concepto de composición musical es más amplio que sólo la melodía del cantante y la letra
El segundo es que una composición, en música, al menos desde lo que yo entiendo por experiencia de la vida, no es sólo la melodía y la letra, es todo lo que conforma la misma.
Si uno le cambia los acordes a una misma melodía, puede sonar totalmente distinto.
Eso se llama rearmonización y por una parte, aunque los acordes no tengan copyright, la composición en general debe tomar en cuenta todo lo que la contiene.
Es decir: acordes + melodía + letra + riffs + ritmo de cada uno de los elementos anteriores.
Ustedes cambian los acordes de Sweet Child O’ Mine y les da otra cosa, dejando todo lo demás constante.
La decisión creativa de asumir el coste de poner unos acordes y no otros es parte de la composición.
Por eso es que, al menos desde mi punto de vista, los incluyo como parte de la composición pero de manera accesoria.
Eso sí, sin que esto implique copyright para los acordes o los ritmos por separado.
Otra cosa es que, técnicamente, los riffs son melodías también.
No sólo la melodía principal cuenta como melodía, en realidad, Sting canta en Every Breath You Take encima del riff de Andy Summers.
Lo que hay ahí es un contrapunto melódico.
Esto implica que hayan necesariamente dos melodías distintas sonando al mismo tiempo.
Los arreglos son otra cosa que no son exactamente lo mismo que los riffs o determinar los acordes (armonía) de una composición.
Los arreglos vienen después, una vez que la composición ya ha sido realizada.
Por estos dos motivos, Summers y Copeland podrían tener razón, bajo las dos exposiciones que ya hice.
Siempre que no hayan habido arreglos contractuales que no tomaran en cuenta lo que yo expuse y lo hayan consentido así todos.







